Cómo educar a los hijos - Nivel 1 - de 1 a 6 años David Angulo de Haro

 
 
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Por qué unos niños triunfan y otros fracasan
 
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Quién programa a los niños para el éxito o para el fracaso
 
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Cómo programar a los hijos para el éxito
 
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Qué estimula a los niños
 
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¿Qué conductas matan las ilusione y la esperanza de los niños?

 
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¿Cómo lograr que tu hijo se responsabilicen de sí mismos?
 
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¿Por qué es necesario educar de forma integral ?
 
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Qué importancia tiene el desarrollo psicomotriz
 
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Por que es tan importante el desarrollo psicomotriz
 
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El desarrollo físico y mental depende del desarrollo psicomotriz
 
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Cómo desarrollar la psicomotricidad
 
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La maduración del cerebro
 
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Factores que favorecen la madurez
 
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Necesidades fundamentales de los niños
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Que va a exigir el futuro
 
     
 
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¿Por qué unos niños triunfan y otros fracasan?

Es cuestión de programación mental. Si quieres que tu hijo triunfe y sea feliz, tienes que ayudarle a desarrollar las cualidades de los triunfadores.

Todo en la vida es el resultado de leyes y de programaciones. El conocimiento de las leyes naturales no permite conocer y dominar la naturaleza. El conocimiento de las leyes del mercado nos ayuda a triunfar económicamente. El conocimiento de las leyes psicológicas nos ayudan a mejorar las relaciones humanas. Por tanto, si quieres programar a tu hijo para el éxito y la felicidad necesitas saber cómo hacerlo.
Los seis primeros años son los más importantes de la vida, debido a que en ese período se forman las estructuras mentales básicas, especialmente las afectivas, las cuales determinan su forma de ser, de percibir la vida, de sentir las cosas, de pensar y de actuar. De aquí la importancia de proporcionarle estímulos positivos y un buen método de aprendizaje que le ayuden a desarrollar hábitos mentales, disciplina y control menta

El niño recibe estímulos ante los cuales reacciona. Si los estímulos son positivos (afecto, apoyo, valoración) las respuestas serán positivas. Con el tiempo esta forma de reaccionar se consolida y se convierte en hábito; es decir en forma constante de reaccionar.

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¿Quién programa a los niños para el éxito o para el fracaso?

Los niños vienen a este mundo con todo lo necesario para triunfar y ser felices. Con un cerebro capaz de procesar más de cuatro mil ideas por segundo, con un cuerpo que funciona a la perfección, etc. etc. pero necesitan ser programados por sus padres. La ley de la naturaleza es que los padres deben educar a sus hijos, debido a la relación natural, genética y afectiva, que existe entre ellos. Nadie puede reemplazar a los padres y, cuando esto ocurre, los niños lo pagan caro a lo largo de toda su vida.

Un niño que es educado con respeto y con amor, crece sano, espontáneo y sociable; tiene grabado en su mente un sentimiento de bienestar que le envía en forma constante, mensajes de seguridad, de autoestima, de alegría, de motivación. El niño tiende a ser optimista, sociable y generoso; sabe ganarse el respeto y el apoyo de las personas y, en consecuencia, le irá bien en la vida.

Si, por el contrario, el niño no recibe suficiente afecto, respeto y valoración; si es criticado, reprimido o maltratado, entonces se graban en el subconsciente sentimientos de soledad, de temor, de impotencia y de angustia. Estos sentimientos hacen que perciba la vida, las personas y los acontecimientos como una amenaza y que tienda a reaccionar en forma defensiva, utilizando mecanismos de defensa. Los mecanismos de defensa son conductas impulsivas, irracionales y desadaptadas que, lejos de resolver, tienden a complicar las cosas.
Los niños son por naturaleza espontáneos, curiosos y creativos pero la "sociedad", comenzando por los padres, les reprime. Estudios realizados en Estados Unidos revelan que, de cada diez mensajes dirigidos por los padres a sus hijos, nueve son represivos. La represión puede ser brutal o sofisticada. La excesiva libertad es también una forma de reprimir.
En definitiva. Son los padres quienes programan a sus hijos para el éxito o para el fracaso.
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Cómo programar a los hijos para el éxito
Los padres tienen un poder casi absoluto sobre los hijos, debido a la relación genética que los une y a la relación afectiva natural. "La sangre llama" Esta realidad hace que los padres se sientan parte de su hijo y que el hijo se sienta parte de sus padres. Esta es la razón por la cual, los padres tienen gran ascendiente sobre su hijo y pueden lograr de él casi todo lo que quieran.
Pero el niño tiene un instinto y una intuición muy desarrollados para "sentir" si es amado de verdad. En este caso se entregará a sus padres, escuchará y obedecerá. Pero si no se siente querido y/o si los poadres cometen errores pedagógicos graves, enconces el niño se pondrá a la defensiva, desconfiará y se negará a obedecer. No aceptará las normas y se rebelará interna y externamente contra toda forma de disciplina. Como es lógico, los padres pensarán que es un niño rebelde, malcriado, etc. etc. Y si para controlarlo recurren a la represión y al castigo, entonces las cosas se complicarán. Se formarán en la mente del niño: complejos, temores y traumas que le acompañarán hasta el final de su vida.
El niño no nació rebelde. La rebeldía es un reacción contra estímulos que agreden.
La necesidad de sobrevivir y de ser aceptado socialmente le obligarán a adaptarse. Obtendrá títulos...pero en su interior siempre habrá un sabor amargo. La naturaleza es sabia y trata de olvidad los malos recuerdos pero las cicatrices están ahí.
La mediocridad, la irresponsabilidad, la ignorancia, la agresividad o la cobardía de la mayoría de las personas se debe a una pobre programación mental recibida en la infancia.
Después de la programación mental recibida en la infancia y consolidada en la juventud, poco es lo que se puede hacer.

Qué deden hacer los padres para programar a su hijo para el éxito y la felicidad

Resulta inconcebible que la sociedad que exige años de estudio para lograr un título y poder ejercer legalmente, no exija nada para ser padres, sabiendo que en manos de los padres está el éxito o el fracaso de su hijos. La razón es muy simple. La sociedad es represiva y la mejor forma de controlar es educar a los hijos de forma represiva para que ellos sean a su vez los represores de las futuras generaciones.
 
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Qué estimula a los niños

Los seres humanos nacen con un impulso instintivo al desarrollo. Los niños son activos y curiosos por naturaleza. Traen su propio motor, pero nacen sin mapa de ruta y si no se les orienta corren el peligro de quedar a la deriva.

Si bien todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades básicas, también es cierto que cada persona tiene necesidades e intereses específicos y responde mejor a unos estímulos que a otros; por lo cual, es fundamental que los padres conozcan los estímulos que generan reacciones positivas y eviten los que generan reacciones negativas.

Por qué es importante utilizar sólo estímulos positivos
Todo estímulo produce una reacción . Los estímulos positivos producen respuestas positivas y los estímulos negativos producen respuestas negativas. Las respuestas positivas o negativas con el tiempo se convierten en hábitos; es decir, en conductas automáticas.
Hoy sabemos que la crítica, el regaño, el castigo no justificado y/o no razonado, generan reacciones negativas que, lejos de corregir el defecto lo fortalecen. Esta es la razón por la cual, cuanto más se catiga o reprime a un hijo, más rebelde se vuelve. El hijo no tiene la culpa, sólo obedece a un mecanismo mental inconsciente
En definitiva, lo que más estimula a tu hijo es el sentirse querido y respetado, sentir que es importante para sus padres, sentir que lo aman a pesar de sus defectos, compartir suficiente tiempo, compartir juegos, sentir que sus padres son buenos, honestos, justos y triunfadores.
Utilizo la palabra sentir en vez de saber porque, más importante que lo que los padres le dicen o hacen es la vibración que le transmiten
 
 
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¿Qué conductas matan las ilusione y la esperanza de los niños?
•  Sentirse poco queridos y valorados, lo cual ocurre cuando advierten que no ocupan un puesto prioritario en la agenda de sus padres.
• No tener objetivos importantes por los cuales luchar.
• Sentirse atrapados en una forma de vida que no responde a sus intereses y necesidades.

• La falta de estímulo, la indiferencia, la crítica, la descalificación, la injusticia, la poca paciencia y la falta comprensión.

• La falta de éxito en el colegio, en los juegos, etc.
• La baja autoestima, complejos, temores...
• La poca habilidad para relacionarse y hacer amigos.
• El no saber manejar laa angustia, el estrés, la presión y las frustraciones.
• No saber disfrutar de lo que tiene, de las pequeñas cosas, de tantas maravillas que ofrece la vida.
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¿Cómo lograr que tu hijo se responsabilice de sí mismos?

Un niño se responsabiliza de sí mismo cuando comprende que su éxito depende de sus decisiones, pero esta comprensión sólo es posible si los padres le enseñan el valor real de las cosas y le ayudan a madurar.
Un niño madura cuando satisface sus necesidades fundamentales, tales como: sentirse querido, respetado, aceptado, valorado y protagonista de su propia vida. El cerebro humano es inteligente y sólo se moviliza cuando hay razones importantes por las cuales actuar; por lo cual, antes de exigirle algo hay que darle razones. Por ejemplo; la mayoría de las personas estudian para los exámenes, para obtener un título o una profesión. ¡Tremendo error! Esta no es razón suficiente, por eso se hace tan difícil el estudio. ¡Qué distintas serían las cosas si concibiéramos la lectura y el estudio como un premio, como una oportunidad, como el único camino que conduce al conocimiento, al éxito, a la libertad y a todos los bienes que de ellos se derivan, tales como la autoestima, el sentirse respetado, el sentirse capaz y poderoso, el tener una buena calidad de vida, etc.
La psicología nos dice que el ser humano se rige por las motivaciones más fuertes, quedando sin efecto las demás motivaciones.
¿Crees que las motivaciones que estás implantando en la mente de tu hijo son lógicas y le impulsan al desarrollo, al éxito, a la libertad y a la felicidad?
Si no estás satisfecho del rendimiento ni del comportamiento de tu hijo, la responsabilidad es tuya. Tu hijo no tiene edad para valorar las cosas, y, por tanto, no es libre para decidir. Tu hijo depende de tus estímulos y de la capacidad que tienes para convencerle y motivarle.
Un hijo con problemas de conducta o de aprendizaje tiene padres que no saben educarle. Recuerda que: “Son los padres quienes programan a sus hijos para el éxito o para el fracaso”.

 

 

 

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Educación integral
La teoría de la forma Gestalt Theorie” señala que una “forma” (un hecho, un objeto o un tema) resulta de la correcta integración de sus elementos en un todo. El valor de cada elemento está determinado por su participación en el conjunto. Un elemento aislado carece de sentido.
El ser humano es “una forma” que posee numerosas capacidades pero carece de un proyecto que las unifique en una sola dirección.

Aquí presentamos un plan de acción para que lo tengas siempre en la mira. (Ver dibujo que aparece a continuación)

Cada persona se ubica en una órbita de acuerdo a las capacidades y actitudes desarrolladas. El centro significa unidad, cohesión, energía, inteligencia, perfección; mientras que, la periferia significa carencias.
Esta ubicación se produce básicamente en la infancia y está determinada por la educación recibida; después resulta difícil pasar a otra órbita de nivel superior, debido a que cada órbita tiene una dinámica propia que atrapa a las personas e impide que salgan de su radio de acción. Por otra parte, las personas están atrapadas en hábitos, los cuales con los años se hacen más sólidos y generan una oposición instintiva al riesgo y al cambio.
 

Esta imagen tiende a formarse y a consolidarse en la infancia, en base a las experiencias de afecto, de aceptación, de capacidad y de éxito. Esta imagen personal determina la forma de percibir la vida, de sentirla, de pensar y de actuar; en consecuencia, también determina el grado de desarrollo, de éxito y de felicidad.

Cada persona se ubica en una órbita de acuerdo a las capacidades y actitudes desarrolladas. El centro significa unidad, cohesión, energía, inteligencia y perfección; mientras que, la periferia significa carencias.
Esta ubicación se produce básicamente en la infancia; después resulta difícil pasar a otra órbita de nivel superior, debido a que cada órbita tiene una dinámica propia que "impide" que las personas salgan de su radio de acción; además, las personas desarrollan hábitos, los cuales con los años se consolidan y generan una resistencia instintiva al cambio. Esta es la razón por la cual resulta tan difícil el desarrollo y la superación; sin embargo, existen ideas y métodos que tienen el poder de cambiar a las personas.
De aquí la importancia de aprovechar los primeros años para desarrollar una mente amplia, profunda, creativa, flexible y fluida. Este es el mayor bien que puedes legar a tu hijo.

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¿Qué importancia tiene el desarrollo psicomotriz?
Los seres humanos nacen dotados de motilidad; es decir, de movimientos automáticos e inconscientes que tienen como objetivo la supervivencia; mas, para evolucionar como persona necesita el desarrollo psicomotriz. La psicomotricidad hace referencia a los movimientos conscientes y voluntarios que realiza el ser humano para lograr los objetivos que le interesan. La palabra psicomotriz significa: movimientos controlados por la mente.
Al principio estos movimientos exigen esfuerzo y concentración, pues, se trata de elegir entre muchos movimientos los que conducen al objetivo deseado. Imagina que llegas a vivir a una ciudad desconocida; para no perderte necesitas un plano o bien preguntar a la gente; con el tiempo el cerebro graba el plano y puedes circular en forma casi automática; sólo necesitas saber dónde estás y a dónde quieres ir para que tu cerebro te indique en forma instantánea el camino más directo.
Hace poco que tu hijo llegó al mundo y no conoce casi nada. Es más, tiene que movilizarse en varias áreas y en cada una le piden algo muy difícil: Aprender a leer, escribir, dibujar, estudiar, ser ordenado, hacer amigos, etc. etc. Considera el esfuerzo que tiene que realizar; por suerte, la naturaleza le ha dotado de mucha energía y de una memoria fresca y de un fuerte impulso al desarrollo.

Tu hijo no domina estas conductas. Su motricidad es rudimentaria, lenta insegura e indecisa; en consecuencia, cometerá muchos errores. Los errores son un gran maestro; enseñan a ser humilde, comprensivo y previsor.

El desarrollo psicomotriz se logra a medida que el niño aprende a sincronizar la velocidad, el ritmo y el control; de modo que su acción resulte fluida y eficaz.

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¿Por qué es tan importante el desarrollo psicomotriz?
Porque es el primer escalón del desarrollo humano; es como la base de un edificio; sin la base no se puede construir y una vez colocada la base, el edificio debe seguir la estructura de la misma.
El desarrollo psicomotriz determinar el nivel de funcionamiento del cerebro, lo cual va a condicionar el desarrollo y funcionamiento de las capacidades superiores y, en consecuencia, las posibilidades de adaptación, de éxito, de autoestima, etc.

Cuando nace un niño solo puede realizar movimientos automáticos e inconscientes. Su cerebro carece de programación humana; necesita ser estimulado. A través de esa interrelación estímulo – respuesta, aprende a encontrar el camino que conduce al éxito; es decir, va desarrollando patrones de conducta o hábitos cada vez más perfectos.

 

 

 

 

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Los hábitos dependen del desarrollo psicomotriz
Un hábito es una conducta adquirida por repetición. Con el ejercicio se integran cada vez más los movimientos que participan en cada acción. A medida que se van corrigiendo los movimientos inadecuados, la acción se hace más perfecta y eficaz. Con el tiempo el hábito se convierte en conducta automática de modo que la mente queda libre para ocuparse de otras cosas. Los hábitos son una forma de economizar energía para invertirla en nuevos proyectos.
El desarrollo y la adaptación dependen de la adquisición de hábitos eficaces. Todo lo que realizas (moverte, caminar, hablar, leer, escribir, pensar), es el resultado de hábitos. Cuanto más perfectos son los hábitos, más fluidas y eficaces son las conductas y mayores las posibilidades de éxito. Un niño que no desarrolla hábitos eficaces en relación con la lectura, el razonamiento, la constancia, la motivación o la disciplina, no puede obtener éxito académico. Un alumno puede ser muy inteligente pero si no tiene los hábitos señalados fracasará. Todos los que triunfan en algo es porque tienen hábitos eficaces en esa área.

 

 

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¿Cómo desarrollar la psicomotricidad?
La mayoría de los animales nacen con una motricidad muy desarrollada. Los gatos y los perros saben nadar desde que nacen; las aves necesitas solamente unos días para aprender a volar; los peces nadan apenas salen del huevo; pero, los niños necesitan años para el desarrollo psicomotriz.
El desarrollo psicomotriz no se adquiere por simple repetición sino por la integración de los movimientos en estructuras cada vez más simples, perfectas y fluidas; lo cual supone la orientación por parte de alguien que conoce las pautas a seguir.
El desarrollo psicomotriz es un proceso que se produce en etapas; la primera es conocida como motricidad gruesa, caracterizada por movimientos lentos y rudimentarios, mientras que, la motricidad fina se caracteriza por la sincronización, fluidez y eficacia de los movimientos.
Es importante que te informes sobre las conductas que tu hijo debe desarrollar en cada etapa. Es mejor prevenir que lamentar. Recuerda que existen momentos ideales, durante los cuales el niño es más receptivo y capaz para aprender determinadas cosas; pasado ese momento, todo se hace cuesta arriba.
Muchos padres quieren acelerar el proceso de maduración de su hijo y le bombardean con infinidad de estímulos y de actividades. Es un error, porque están condicionando a su hijo para ser esclavo de la competencia y de la insatisfacción permanente. La naturaleza tiene un ritmo sabio que hay que respetar. “No por levantarse antes amanece más temprano”. Observa la naturaleza. Los frutos más sabrosos son los que crecen lentamente, respetando el ritmo de la naturaleza. Los niños sobre estimulados, queman etapas y luego la vida se lo cobra de muchas formas.
El impulso de todo niño normal es crecer; por tanto, lo único que necesita es estímulo, afecto y orientación. Es aquí donde los padres deben esmerarse.
Cuando un niño tiene dificultades de tipo psicomotriz, los padres deben actuar con rapidez; no pueden esperar que el tiempo resuelvan la cosas. Tampoco deben esperar que las terapias proporcionadas por especialistas vayan a resolver el problema, son los mismos padres quienes deben implicarse de lleno en la recuperación del niño, por varias razones: Esta clase de niños son muy sensibles al amor , por lo cual, nadie mejor que los padres para ayudarle. Los padres pueden aprovechar cualquier momento para estimularle y enseñarle todo lo relacionado con la vida familiar…

La terapia no puede limitarse a corregir fallas específicas porque no terminarán nunca. El desarrollo psicomotriz tiene muchas facetas y hay que desarrollar todas a la vez.

Como hemos señalado, el desarrollo psicomotriz no se adquiere por simple repetición sino por la integración de los movimientos en estructuras cada vez más simples, perfectas y fluidas; de aquí la importancia de enseñarle a hacer bien las cosas desde niño, sin incurrir en el perfeccionismo.

En principio, el desarrollo psicomotriz tiene por objeto sincronizar la velocidad, el ritmo y el control de los movimientos, de modo que la acción resulta fluida. Este proceso es lento y exige mucha paciencia y también disciplina. En la medida de lo posible es conveniente aplicarles el Método Alfa como si se tratara de niños normales pero, adaptándose a su dinámica.

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Maduración del cerebro
El organismo del niño tiene una motilidad natural autónoma que garantiza las funciones biológicas y por tanto, la supervivencia; pero, como ser evolucionado, posee un cerebro, cuyo desarrollo supone una actividad psíquica voluntaria e intencional. Un niño alejado de la sociedad, si lograra sobrevivir, no desarrollaría ni siquiera un rasgo humano; así lo prueban los “niños lobo” encontrados en la India. Se perdieron en el bosque cuando eran niños y se adaptaron a la vida de una manada de lobos; en contacto con los lobos adquirieron sus hábitos y perdieron todo rasgo de humanidad. Fueron recuperados a los pocos años pero jamás pudieron ser educados.
La ciencia nos dice que el cerebro necesita madurar a través de estímulos y de un entrenamiento que cree nuevas conexiones nerviosas. Sin la maduración resulta imposible el aprendizaje. La ciencia actual está aportando información muy interesante sobre la curva de maduración del cerebro y, en consecuencia, sobre las capacidades y habilidades que hay que desarrollar en cada edad porque después ya es tarde y, como dicen en criollo: “Loro viejo no aprende a hablar”
La psicología nos informó hace varias décadas que los cinco primeros años son decisivos para la estructuración de la personalidad, sin embargo, la sociedad aún no es consciente de que en estos años se está jugando el futuro de sus hijos.
La maduración del cerebro, además de estímulos de calidad y de entrenamiento dirigido, supone ciertas condiciones de afecto; sin caricias los niños no funcionan y, tampoco funcionan los adultos. El amor es el motor que mueve el mundo; sin amor todo se paraliza. El amor es más que un sentimiento; es fe, ilusión, esperanza, alegría de luchar, de aprender, de vivir, de realizar cosas importantes que permitan sentirse triunfador. Cuando un niño o un adulto están animados por estas fuerzas, nadie puede detenerles; pero la realidad es otra. La sociedad es crítica, competitiva, represiva e ignorante y se opone de muchas formas al desarrollo de las personas, comenzando por los niños.
La sociedad somos todos; en cada uno de nosotros se oculta un reprimido y un represor: Los padres aman a sus hijos y, en teoría, desean lo mejor para ellos (el desarrollo y la libertad) pero, nadie puede dar lo que no tiene. Los padres sólo pueden transmitir sus propios esquemas mentales, sus propios patrones de conducta. Lo hacen con todo el amor del mundo, creyendo que garantizan el éxito sus hijos, pero no tienen conciencia de la cantidad de mensajes alienantes que transmiten a sus descendientes. Es hora de que la sociedad adulta haga un alto y reflexione sobre sus errores para luego rectificar porque las cosas pueden irse de las manos.

Es impresionante la cantidad de niños que inician la vida sin hogar, sin principios, sin valores y sin ley. A partir de estas premisas se anuncian tiempos muy difíciles para la convivencia social. En medio de este panorama ¿Qué puedes hacer por tu hijo? _ Antes señalamos que, cuando un niño o un adulto está animados por la fe, la ilusión, la alegría de luchar, de aprender, de vivir y de realizar cosas importantes, nadie puede detenerle; pero la sociedad no enseña estos valores que constituyen la punta de lanza de la evolución; estos valores se aprenden en el hogar; ellos constituyen la estructura de la conciencia y de la dignidad; ellos proporcionan la motivación y la fortaleza necesaria para asumir con éxito los retos de la vida. Sin estos valores, la persona queda a la deriva.

Conclusión: La madurez es sinónimo de desarrollo, conciencia, adaptación, libertad, responsabilidad y éxito, mientras que, la inmadurez se relaciona con subdesarrollo mental, desadaptación, inseguridad, irresponsabilidad, fracaso y frustración.
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Factores que favorecen la madurez
•  El instinto natural
Los seres humanos poseen instintos poderosos que obedecen a leyes genéticas. Su función es garantizar la supervivencia y el desarrollo. Los instintos son fuerzas que impulsan a la acción. Pero los intintos son fuerzas brutas que necesitan ser canalizados a través de la educación.
•  El amor.
No hay que confundir amor con sentimentalismo. El amor crea las condiciones para que el niño se desarrolle seguro, capaz y autosuficiente; lo cual supone dedicación, estímulo, disciplina y orientación; por tanto, la represión en sus diversas formas, la sobreprotección y el consentimiento, distan mucho del amor; son formas de ignorancia y de egoísmo utilizadas inconscientemente por los padres.
•  Los estímulos variados y de calidad.
Los estímulos son mensajes (positivos o negativos que vienen de fuera y producen reacciones positivas o negativas). Los estímulos son fundamentales sobre todo en la infancia.
•  La motivación.
La motivación nace de dentro, de los intereses, valores y metas que tiene la persona. Los estímulos son importantes, sobre todo en la infancia, pero lo que mueve realmente a las personas son las motivaciones; de aquí la importancia de educar al niño en principios, valores y objetivos importantes. Las personas tienen muchas motivaciones pero es la motivación más poderosa la que toma el control de su vida. ¿Qué motivación estás implantando en tu hijo?
•  La necesidad.

La necesidad es el gran activador de las personas. Todo lo que realiza el ser humano tiene como objetivo satisfacer sus necesidades. El problema se plantea cuando vive confundido, tratando de satisfacer numerosas necesidades creadas y descuidando sus necesidades fundamentales.

 
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¿Cuáles son las necesidades fundamentales del ser humano?
Existe una escala de necesidades humanas. Según Maslow, estas necesidades se ordenan jerárquicamente de acuerdo a su grado de fuerza y de prioridad
1. Necesidades biológicas.

La alimentación,salud... son instintivas y están orientadas a la supervivencia. Una alimentación sana repercute en el crecimiento físico y en el buen funcinamiento de la mente. "Mente sana en cuerpo sano"

2. Necesidad de seguridad.
Una vez satisfecha la necesidad de supervivencia surge la necesidad de seguridad. Esta necesidad nos impulsa a huir de los peligros y a defendernos de todo cuanto amenace nuestra vida. El niño satisface esta necesidad cuando tiene un hogar seguro y se siente protegido por sus padres.
La inestabilidad familiar y sobre todo, el divorcio crea profunda inseguridad y desorientación en los niños, lo cual repercute en su autoestima, madurez, aprendizaje y adaptación.   Los padres no pueden implicar a sus hijos en sus problemas. Deben ofrecerles la seguridad y protección que necesitan para crecer sanos, equilibrados e inteligentes.
3. Necesidad de aceptación.
Una vez satisfechas las necesidades anteriores, surge la necesidad de aceptación. El ser humano es sociable; necesita pertenecer a un grupo y se aceptado. El sentimiento de pertenencia proporciona estabilidad y da sentido y valor a la vida.
La aceptación supone respeto, amor, comprensión, valoración; lo cual estimula el crecimiento de la autoestima y de la inteligencia. En el fondo, todo lo que hacemos en la vida está orientado a mantener un puesto y un estatus digno.
Cuando el niño tiene un sentido de pertenencia familiar, se siente bien, se siente fuerte, poderoso e inteligente; capaz de defender sus derechos y de cumplir con sus responsabilidades.
Un niño o un adulto sin sentido de pertenencia carece del respaldo que le brida el grupo.

4. La cuarta necesidad es estimación y reconocimiento.

El niño no se conforma con pertenecer a una familia ni el trabajador con pertenecer a la empresa. A estos niveles, el ser humano posee una dignidad bastante desarrollada que necesita del aprecio, del respeto, del afecto, de la amistad, del diálogo...
Para que surja esta necesidad es indispensable estar libre de temores, de prejuicios... se trata de una relación humana, más allá del interés.
5.  Autorrealización
La última necesidad del ser humano es el desarrollo. Este es el mayor bien y la mayor felicidad.
Todos los seres humanos aspiran al desarrollo pero viven atrapados en niveles inferiores.
Las necesidades superiores surgen a medida que quedan satisfechas las necesidades inferiores; pero debemos admitir que el ser humano satisface a la vez todas estas necesidades aunque en distinta intensidad.

Es importante tener presente este esquema de necesidades básicas para proporcionar a los hijos lo que necesitan realmente:

1. Alimento sano.
2. Seguridad familiar.
3. Respeto y aceptación.
4. Amor y valoración en lugar de crítica.
5. Desarrollo, que es el resultado de capacitación, conciencia y libertad.
Si logras satisfacer estas necesidades básicas, habrás dado un paso de gigante en la educación de tus hijos.
Cada día los niños nacen más despiertos; ya no son los niños sumisos y obedientes del pasado, quieren ser los protagonistas de su propia vida.
Los niños de hoy serán los hombres del mañana y podemos estar seguros de que serán más capaces que nosotros.
La creatividad y la independencia son las principales fuerzas del desarrollo, de modo que los padres deben educar en esta dirección.
Muchos padres tienen demasiadas dificultades para educar a sus hijos porque sus patrones mentales chocan con las necesidades e intereses de sus hijos. Los padres no saben dialogar, no saben escuchar, no saben dar razones; no reconocen el derecho que tienen los hijos a opinar, a cometer errores, a reclamar y a defenderse
La educación supone una relación de respeto y confianza entre padres e hijos. Los padres necesitan conocer los intereses, temores y preocupaciones de sus hijos; para lo cual necesitan escucharles con atención; luego necesitan darles el estímulo, apoyo y orientación que necesitan, sin inmiscuirse en sus decisiones, porque ellos deben aprender desde niños a responsabilizarse de sí mismos y a asumir las consecuencias de sus actos.
La mayoría de los adultos no están preparados para ser padres. La sociedad que exige títulos universitarios para ejercer cualquier profesión, no exige ningún requisito para ser padre, lo cual resulta insólito, si tenemos en cuenta que la familia es la célula de la sociedad.
Si los padres no aprendieron a manejar sus temores ni su libertad ni sus frustraciones, ahora no saben manejar los temores, la libertad ni las frustraciones de sus hijos y recurren a la represión o al abandono.

Los padres, conscientes de que son ellos quienes programan a sus hijos, para el éxito o para el fracaso, a través de la educación, tienen el deber de capacitarse constantemente para triunfar en el proyecto más importante de su vida. Si fracasas en el proyecto de tu familia ¿Qué sentido tienen los demás éxitos?

 
 
 
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Qué le va a exigir el futuro a tu hijo
La humanidad vive un proceso irreversible de evolución que se acelera cada día gracias al incremento y velocidad de la información. Por tanto, el futuro es promisor. Cada día existen más oportunidades para aprender, triunfar, ser libre y ser feliz. Pero estos objetivos no se regalan, son una conquista personal. Es aquí donde juega un papel decisivo la forma según la cual los padres programan a sus hijos
Herramientas para enfrentar el futuro con garantía de éxito
 Cultura general que le sirva de piso y alimente la creatividad.
  Una especialización de alto nivel.
  Creatividad. Las cosas cambian muy rápido y nadie sabe qué le depara el futuro, por lo cual, hay que ser bueno en distintas áreas
• Autosuficiencia. La autosuficiencia supone la capacidad para ser independiente en muchos aspectos.
•  Autodisciplina. La disciplina es un hábito mental que es necesario adquirirlo en la infancia. Para que un niño adquiera disciplina necesita:
• Sentirse querido
, de lo contrario no tendrá razones importantes para luchar por las cosas.
•Orientación razonada.
Los seres humanos necesitan razones para actuar. Necesitan saber por qué hay que hacer las cosas, que beneficios se consiguen al hacerlas y cuales son las consecuencias negativas en caso de no hacerlas.
Comienza a poner las bases. Si siembras estas semillas en su mente, dentro de unos años darán su fruto. Es más importante que le dediques ahora unos minutos cada día que veinte horas cuando no te necesite. Hay que forjar el hierro cuando está caliente, después es inútil.

Al llegar la adolescencia, los hijos escuchan más a los amigos y a la calle que a los padres, de modo que debes apresurarte para modelar su espíritu ahora.