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Para qué la Moral
La Etica es la ley de gravedad del espíritu humano y su quebrantamiento conduce a la desintegración personal y social.

El universo funciona de acuerdo a leyes que garantizan el orden del cosmos y la supervivencia de las especies.

Las leyes físicas son inexorables y se cumplen dentro de un orden, ritmo y armonía perfectos. Si dejara de funcionar la ley de gravedad, el cosmos se convertiría en un caos.
El instinto animal, innato y heredado, dirige con perfección absoluta el comportamiento de los animales. El instinto de conservación garantiza la supervivencia del individuo y el instinto sexual asegura la supervivencia de las especies.
Pero el hombre nace libre. La libertad es un riesgo y también una oportunidad para llegar a ser más humano y poder pensar, amar y crear libre y conscientemente y de esta forma, tener acceso a la plenitud y a la felicidad.
La naturaleza es sabia y para que todo esto pueda hacerse realidad, ha impreso en la conciencia de cada ser humano unas leyes, unos mandatos, que le señalan el camino del bien y le exigen su cumplimiento. A pesar de este imperativo, la ética no coarta la libertad del hombre, más bien, le salva de perderse y de autodestruirse.
La Ética se centra en el estudio de los principios o fundamentos que deben regir la vida humana.
La moral es más normativa e imperativa, trata de aplicar los principios éticos a la conducta humana de cada día. La Ética y la Moral se imponen porque son lógicas, justas y necesarias.

“La moral enseña el arte de vivir y las técnicas de la felicidad”. Es la primera y la más importante de todas las ciencias. Cada ciencia tiene un objetivo particular, pero la ética tiene como objetivo, lograr que todas las ciencias estén al servicio del hombre, para que pueda logra su fin. "Moral y luces son nuestra primeras necesidades" Simón Bolívar

La moral es activa e imperativa; exige a cada uno el cumplimiento de su misión con autenticidad y eficacia; le dice al economista, al político, al médico, al orador...lo que deben y lo que no deben hacer. Cada uno en su profesión tiene el deber de lograr que las cosas sucedan y funcionen con eficacia y si las condiciones son adversas, debe luchar para cambiarlas.
La moral no perdona, ni excusa, ni exime. El hombre es siempre responsable, porque en última instancia es libre para decidir por encima de todos los condicionantes externos. Y no es que la moral se inmiscuya en la vida de nadie, sólo exige que cada persona se respete a sí misma, lo cual incluye el respeto a los demás. La moral es la gran defensora de la libertad del hombre.
Pero hoy vivimos en los albores del siglo XXI y resulta anacrónico hablar de ética y de moral a una sociedad materialista que persigue el éxito a costa de lo que sea y que cree en “el fin justifica los medios”. Sin embargo, la ética es una ley que nace de la misma naturaleza; es tan antigua como el hombre y tan moderna como si acabara de estrenarse.
Muchos afirman que los valores están en quiebra. En realidad, los valores: (como la verdad, la justicia, la amistad, la honestidad, etc, son eternos y jamás estarán en quiebra. Quienes están en quiebra son las sociedades y las personas, en la medida en que se alejan de ellos. No sin razón, las madres de todo el mundo enseñan a sus hijos a ser sinceros, justos, amistosos...porque saben que estas cualidades constituyen la fortaleza de su personalidad.

La ética es una condición para el éxito. Tú dependes de la calidad de tu trabajo . Nadie puede construir nada duradero sobre la mediocridad y sobre la mentira.

La experiencia y la historia nos enseñan que las personas y las sociedades se desarrollan mientras son impulsadas por principios, valores e ideales y degeneran cuando se debilitan sus estructuras morales.
La moral hace refrencia directa a la conducta personal. La ética se refiere más bien a la honestidad en el ámbito laboral, profesional...
 

¿Cómo enseñar la moral?

 
 
Cómo enseñar la moral
 
¿Cómo enseñar el valor del esfuerzo, del trabajo, de la honestidad, del estudio a unos hijos que viven en una sociedad que ofrece placeres y libertad a manos llenas?
Esta realidad plantea serios problemas a padres y maestros, quienes no encuentran la forma de implantar los valores. Necesitamos un cambio de actitud mental y entender que la moral no puede ser utilizada para reprimir.
La moral es de sentido común y por tanto, todo ser humano puede ser afecto a ella. El problema surge cuando es percibida como fuerza represiva; por tanto, la solución está en presentarla como fuerza liberadora.
Si no somos capaces de enseñar el valor, la lógica y la necesidad de la moral, entonces, hemos perdido la capacidad de educar. Necesitamos enseñar a los hijos, desde niños, que la disciplina y la ley son condiciones para el éxito y que el libertinaje y la irresponsabilidad se pagan muy caros. Enséñale el valor de la dignidad y estará fortalecido contra las tentaciones de la vida.
Vivimos en una sociedad mediocre que ofrece placeres y libertades en forma inmediata. Frente a esta oferta tentadora resulta difícil implantar una disciplina moral. Sin embargo, los hijos aman a sus padres y este amor les da el poder de formar su conciencia. Esta labor debe iniciarse desde los primeros años porque después ya es tarde.
Los principios y valores morales son una herencia familiar. Se aprenden en el hogar a través del ejemplo de los padres. Es importante enseñar a los hijos a desarrollar y proteger estos valores como un patrimonio valioso que constituyen la esencia de la dignidad y recordarles que una vez perdidos, no se pueden recuperar.
Es importante cuidar la forma en que se enseña la moral; si tiene sabor a represión, será rechazada pero si tiene significado de libertad, será aceptada.
Es necesario que el hijo vea la moral como algo justo, lógico y necesario.
La moral debe ser “adaptada” como la presión atmosférica. Una presión excesiva, aplasta y la falta de presión, causa la desintegración. De la misma forma; una moral represiva, oprime el espíritu y una moral excesivamente liberal, conduce a la pérdida de la conciencia.

Como ya hemos señalado: La conciencia y la libertad son los valores más importantes de la evolución. Establecen los límites entre la civilización y la barbarie.

Para finalizar: No seas muy exigente ni perfeccionista, porque el día de mañana, cada vez que se equivoque, se sentirá indigno y culpable, pero, tampoco seas débil; recuerda que: “La ética del carácter enseña que existen principios básicos para vivir con efectividad y que las personas sólo pueden experimentar un verdadero éxito y una verdadera felicidad, cuando aprenden esos principios y los integran en su conducta”. Stephen R. Covey.