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Cómo adquirir Experiencia
Cada persona debe vivir su propia vida y aprender de sus errores, pero a los niños les está prohibido equivocarse.

Si pudiéramos ver nuestra infancia en una película, con seguridad, seríamos más compresivos con los hijos; no daríamos tanta importancia a muchos de sus errores, porque, además de ser necesarios para aprender, son inevitables.

¿Cómo adquirir experiencia?

Dicen que: “Ninguna animal tropieza dos veces en la misma piedra”, pero los seres humanos pueden tropezar durante toda su vida.

La experiencia se adquiere cuando tomamos conciencia de las cosas y valoramos las consecuencias positivas o negativas de lo que hacemos. De modo que, deja que tu hijo intente y aprenda a resolver las cosas propias de su edad. Ayúdale a reflexionar acerca de las causas de sus aciertos y de las causas de sus fracasos y a sentir las consecuencias positivas o negativas de los mismos.
Cada etapa de su vida tiene una función que debe ser satisfecha. Infórmate, por medio de la lectura de la psicología evolutiva, para conocer cuáles son las necesidades e intereses que predominan en cada etapa y ayúdale a satisfacerlos, para que no queden espacios vacíos en su alma.
Muchos padres, angustiados por el futuro de sus hijos, tratan de quemar etapas, con el fin de que maduren tempranamente. Recuerda que la naturaleza tiene su ritmo y que “no por levantarse antes amanece más temprano”.
La televisión lleva al hogar asuntos que no tienen nada que ver con sus necesidades ni con sus intereses, como el sexo y la violencia, que sólo sirven para distorsionar su mente y causarle confusión; de los cuales debes protegerle, en parte, controlando su entrada en el hogar y, en parte, fortaleciendo su personalidad.
La experiencia no se adquiere por el hecho de experimentar muchas cosas sino por vivir experiencias de calidad.
Si pudieras programar la vida de tu hijo ¿ qué experiencias grabarías en su mente?¿ ¿Qué principios, valores, criterios y habilidades le regalarías?
Pues bien, ubícale en la dirección correcta y ayúdale para que él mismo descubra y ame los principios y valores que van a constituir la base de su personalidad. No se trata de lograrlo ya, pero sí, de sembrar las semillas y de alimentarlas con los nutrientes adecuados. Hay semillas que si no se simbran a tiempo jamás florecen
Enséñale a observar, a analizar, a ver más allá de las cosas; a descubrir las causas y las consecuencias, a comprender sus sentimientos y los sentimientos de los demás.
Vivimos en una sociedad de consumo que sólo se interesa en la capacidad productiva de las personas. No le interesan sus principios, ni sus valores ni sus sentimientos. Esta es la razón por la que existen tantas personas frustradas.
Elabora un plan para proporcionar a tu hijo un desarrollo integral porque el día de mañana lo necesitará, no sólo para triunfar sino también para ser feliz.
No seas perfeccionista ni despiertes falsas expectativas; sólo desarrolla el espíritu de superación y el sentimiento de solidaridad; luego espera y te sorprenderás.
Al principio la experiencia es pequeña, como la semilla, pero luego crece, por impulso propio.
La experiencia puede ser positiva o negativa; ambas experiencias pueden ayudar a comprender la vida; sin embargo, conviene reducir al mínimo las experiencias negativas. Las experiencias negativas nos golpean y pueden estimularnos o bien desalentarnos; depende de nuestra actitud. En definitiva, son las experiencias positivas las que nos ayudan a triunfar.
Puedes enseñar muchas cosas a tu hijo que luego no le sirven para triunfar y ser feliz. El Proyecto Alfa te da suficientes pautas que puedes aplicar en la educación de tus hijos. Y recuerda que no puedes darles tu experiencia, porque, como el alma y como la vida, es personal e intransferible.