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El hijo nervioso
Existen personas temperamentalmente nerviosas; esa es su forma natural de reaccionar; pero aquí hablamos del hijo nervioso debido a problemas psicológicos.
El nerviosismo es producto de una idea equivocada acerca de sí mismo, de la gente y de la vida; por tanto, la solución está en el conocimiento y en el desarrollo de las propias capacidades y en una visión positiva de la gente y de la vida.
Vivimos en un mundo caracterizado por la prisa, la competencia, la angustia y el estrés. Estas conductas son reflejo del nerviosismo que aqueja a las personas como resultado del mal funcionamiento de la sociedad (padres, familia, instituciones...). La gente vive con los nervios a flor de piel y, como el nerviosismo es contagioso, necesitamos aprender a protegernos de las personas que irradian prisa, competencia, angustia y estrés.
Las personas nerviosas sufren una tensión interna, caracterizada por angustia e incertidumbre constantes, la cual origina un gasto inmenso de energía. Esta es la razón por la cual, las personas nerviosas carecen de vitalidad física y mental y son poco productivas en el trabajo y en el estudio.
Una persona nerviosa expresa inseguridad y temor, lo cual es peligroso, en una sociedad en la que hay muchas personas “al acecho” para herir o para aprovecharse de los débiles. No podemos dar señales de debilidad.
Un niño nervioso expresa la existencia de un problema interno. El niño puede tener conciencia o no del problema. El nerviosismo es una señal de alarma que advierte de que algo no funciona.
Muchos padres, no perciben la gravedad del problema o bien, se limitan a aconsejar, lo cual resulta inútil, o lo que es peor, critican su comportamiento, con lo cual, complican las cosas. Otros padres se despreocupan del asunto, creyendo que con el tiempo, podrá superar esta situación.
Hay que tener en cuenta que el hijo nervioso sufre mucho y que su conducta es un llamado de atención a los padres.
El nerviosismo es el producto de errores cometidos en el proceso de educación; por ejemplo: La falta de caricias, la falta de estímulo, la crítica, la represión, el consentimiento, la falta de capacitación que le conduce al fracaso y a la frustración. Todas estas circunstancias le llevan al hijo a sentir: No me aman, no valgo, no puedo, estoy mal, etc. etc ; por tanto, los padres son, en gran medida, los causantes del problema y quienes tienen la clave para ayudarle, personalmente o por medio de especialistas de la psicología.

Para eliminar el nerviosismo es necesario adquirir el sentimiento: Yo estoy bien, me aman, yo valgo, yo puedo . Con el fin de recuperar la autoestima y liberar las capacidades intelectuales y afectivas bloqueadas, de modo que el hijo pueda lograr el éxito que necesita para la afirmación de su personalidad.

Esta solución exige un cambio de actitud por parte de los padres.

El nerviosismo se incrementa cada día como consecuencia de la inseguridad y de la competencia; por lo cual, el mejor antídoto es la autoestima y la capacidad para resolver con éxito los retos de la vida.

En conclusión
El nerviosismo es una reacción incontrolada, una señal de alarma que indica la existencia de un problema interno que amenaza la autoestima y la seguridad de la persona.

Las principales causas del nerviosismo son la baja autoestima, el temor, la inseguridad, la desadaptación y la ineficacia; por tanto, es necesario sanar estas áreas.

Las personas nerviosas temen la responsabilidad porque su baja autoestima les hace dudar de su capacidad; por tanto, no conviene presionarles, hay que darles tiempo para que evolucionen a un ritmo que no les cause angustia.

El nerviosismo es el reflejo de un entorno social que no brinda la comprensión ni el apoyo necesario.
El nerviosismo no se cura con consejos y menos aún con castigos. El hijo nervioso necesita estímulo, organización, desarrollo y éxito; por lo cual es recomendable alguna forma de terapia y de ayuda especial.
Así como la paz es una señal de salud mental, el nerviosismo es una señal de inestabilidad mental; de modo que, su hijo no puede tener paz en la vida si no tiene paz en el alma.
En cada capítulo de este libro encontrará alguna idea útil para educar a su hijo en forma correcta y evitar errores que pudieran conducirle al nerviosismo y al estrés.