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El hijo mentiroso |
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Los niños son sinceros y espontáneos por naturaleza. “De la boca de los niños sale la verdad” |
Ellos dicen lo que sienten, lo que piensan. Ven la vida a través de su fantasía y también de sus temores. |
Acostumbran a inventar, a deformar, a exagerar. “Mamá, José se cayo y casi se mata”. Esta tendencia es conocida como fabulación. |
En realidad, no podemos afirmar que los niños sean mentirosos, porque la mentira supone un conocimiento claro de las cosas y una intención de engañar. |
Los niños viven en un mundo mágico aproximadamente hasta los cinco años; carece de reflexión moral y de criterios sobre la verdad y la mentira. |
Muchas veces, cuando el niño miente está expresando lo que percibe a través de su fantasía o de su temor, por tanto, no se trata de una mentira. Sin embargo, el su frecuente de este tipo de conducta, revela un problema de inseguridad, de inmadurez y de desadaptación. |
¿Cómo se desarrolla el hijo mentiroso? |
Toda conducta es aprendida en respuesta a los estímulos del medio ambiente. |
Si los padres tienen conductas lógicas y adaptadas, los hijos serán lógicos y adaptados, y, si los padres confían en sus hijos y son comprensivos, entonces, los hijos expresarán en forma clara y sincera sus sentimientos... |
Si los padres son injustos e incomprensivos, los hijos desarrollarán la astucia para protegerse contra la agresión de los adultos. |
La mentira es un mecanismo de supervivencia que ayuda a sobrevivir y a proteger la autoestima. La mentira puede convertirse en una conducta habitual y degenerar en mitomanía (Estado mental patológico en el cual, el sujeto es incapaz de distinguir entre la verdad y la fabulación ). La mitomanía es una tendencia a crearse una vida imaginaria en la que puede satisfacer los deseos que le niega la vida real. El mitómano rechaza la realidad y carece de lucidez sobre sí mismo y sobre las realidades de la vida. El mitómano se caracteriza por la excesiva emoción y teatralidad que pone en las historias que cuenta. |
Esta situación es grave porque conduce a una desadaptación creciente y supone un gasto inmenso de energía, pues la persona tiene que vivir maquinando constantemente para que su mentira no quede al descubierto. |
Sabemos que nada seguro puede construirse sobre la mentira; por tanto, la tendencia a la mentira es una desgracia más dañina de lo que la gente se imagina. |
¿Cómo educar al hijo en la verdad? |
Los niños son sinceros por naturaleza y tienen el derecho a la verdad. |
Detrás de un niño sincero siempre hay unos padres adaptados que estimulan su desarrollo y protegen su personalidad. |
Enseñarle a observar la gente y los hechos con objetividad. Ayudarle a expresar sus ideas, sentimientos, preocupaciones...entendiendo que para él son tan importantes como los nuestros. La mentira es hija del temor y de una educación equivocada. |
Hoy, parece fuera de tono hablar de honestidad en una sociedad sofisticada en la que la gente oculta su verdadero “yo” para protegerse de la curiosidad, de la envidia y de la crítica, y, poco a poco, de tanto jugar a aparentar, estamos olvidando nuestro verdadero ser, ese ser de luz que Dios nos ha dado, ingenuo, espontáneo, curioso creativo y feliz.
Ayuda a tu hijo a proteger su verdadero ser porque el día que lo pierda será un niño alienado. |
El hábito de la honestidad proporciona una visión positiva de la vida y de la gente y la suficiente fuerza interna para asumir todos los retos de la vida. |
Pero la sinceridad no es una flor solitaria, ella crece en el jardín de la justicia y de la comprensión. |
Podemos engañar al mundo entero y hasta podemos engañarnos a nosotros mismos, pero nunca podremos engañar a la naturaleza. Ella nos pedirá cuentas. ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Cómo? Tal vez nunca lo sepamos, pero es ley de vida que tu mentira caerá sobre ti. |
Javier es un niño noble, ingenuo como lo son todos los niños; pero es hijo de un hogar conflictivo en el que las relaciones son poco amistosas. Para defenderse de la incomprensión de sus padres y evitar humillaciones y castigos injustos, ha aprendido a recurrir a la mentira, la cual se ha convertido en un hábito casi inconsciente. Si Felipe no rectifica a tiempo, es posible que se convierta definitivamente en un farsante más de tantos que pululan por la vida; pero Felipe es sólo un niño y está atrapado y sin salida; por tanto, quienes deben rectificar son sus padres. Si sus padres cambian, Felipe podrá cambiar. |
Mariela por el contrario, tuvo la suerte de nacer en un hogar estable en el que aprendió el mensaje: “La verdad te hará libre”. Sus padres le enseñaron a expresarse con libertad y a asumir con valor la responsabilidad de sus actos; por tanto, nunca tuvo necesidad de mentir. |
Hoy es una persona digna y confiable, lo cual hace que sus amigos y la gente le tengan alta estima |
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