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El hijo inmaduro |
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El hijo que vivía en el mejor de los mundos (el seno materno) al nacer, siente las molestias de la vida “Yo estoy mal”; sin embargo, el instinto de supervivencia le impulsan a crecer, pero los padres cometen el error de sobreprotegerle con el fin de hacerle la vida más fácil. |
Los padres piensan por él y deciden por él; pero la vida no perdona; pronto el hijo crece y debe entrar en la competencia social (escuela, deportes, amigos); como carece de hábitos y de experiencia, fracasa en el intento. Cada día crece la desadaptación y se incrementan los temores y la frustración. Para evitar esta situación traumática, el hijo opta por evadir las responsabilidades recurriendo a un mecanismo psicológico llamado fijación. El hijo deja de crecer. De este modo evita la angustia del riesgo y del fracaso pues, a un niño no pueden exigirle grandes responsabilidades. |
Pero aún hay algo más grave; el hijo puede recurrir a otro mecanismo llamado regresión, por el cual, vuelve a etapas infantiles. |
Estos casos suele ser muy frecuentes cuando nace un hermano. Si los padres no saben manejar la situación, el recién nacido tiene una habilidad increíble para convertirse en centro de atención y así desplazar a los hermanos mayores; estos con el fin de atraer la atención de los padres, recurren al uso de conductas infantiles. |
Si no se rectifica a tiempo, la inmadurez tiende a consolidarse y a mantenerse a lo largo de la vida. La mayoría de las personas tienen altos niveles de inmadurez. La inmadurez es la causa de la mayoría de los conflictos personales, matrimoniales y sociales. |
La persona inmadura se caracteriza por estar dominada por fuerzas instintivas subconscientes; es infantil, caprichosa, egocéntrica, irresponsable, ilógica y desadaptada. |
¿Cómo ayudar al hijo inmaduro?
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Los padres tendrán serias dificultades para ayudar a su hijo inmaduro, porque tienen poco ascendiente sobre él, debido a que le han educado de una forma y ahora no tienen autoridad, y, tal vez, tampoco capacidad, para rectificar la conducta de su hijo; por lo cual, recomendamos la ayuda de un especialista. |
La experiencia me ha enseñado a lo largo de cuarenta años, que los problemas más difíciles de superar son los de inmadurez y consentimiento. Una persona fracasada tiene conciencia de su fracaso y quiere salir de él; pero una persona inmadura, no ha desarrollado conciencia de sí, ni del mundo; carece de espíritu de lucha, de constancia y de experiencia; de modo que no tiene las herramientas necesarias para cambiar; sin embargo, hay algo muy positivo a su favor; dentro de él duerme el instinto de crecer; si logran despertarlo, se pondrán en marcha los mecanismos de desarrollo, se activarán las capacidades intelectuales y afectivas y el éxito obtenido en base al propio esfuerzo y la sensación de libertad será tan gratificante que las conductas caprichosas y desadaptadas pasarán al olvido. |
Una persona inmadura está gobernada por el subconsciente (cuyo objetivo es el disfrute del mayor placer con el menos esfuerzo posible, generalmente en forma caprichosa e irresponsable |
El subconsciente ha contaminado el Yo (Adulto); por tanto, el primer esfuerzo debe estar orientado a aclarar su mente. Ayudarle a que comprenda y acepte la realidad de las personas y de la vida y asuma la responsabilidad de su crecimiento. |
Esta labor supone el aprendizaje de muchas conductas que van en contra de la tendencia natural a lo fácil. |
Como la vida no se detiene y crecen las responsabilidades, es necesario atacar de frente y con rapidez el problema de inmadurez antes de que se compliquen las cosas; sin embargo, hay que adaptase a un ritmo prudente, pues una presión excesiva podría asustarle y echar abajo el proyecto. |
Recuerda que no puedes proteger a tu hijo de la vida. La vida le llama de forma imperativa, para ser actor responsable de su propia vida y contribuir de alguna forma al desarrollo de la humanidad.
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