 |
26 |
El hijo sobre protegido |
 |
|
|
La sobreprotección se relaciona también con los siguientes conceptos: consentimiento, inmadurez, capricho, egoísmo, irresponsabilidad, timidez, inseguridad, ineficacia y desadaptación. |
La mayoría de los padres tienen un concepto pragmático de la vida y creen que, lo mejor que pueden hacer por su hijo es atiborrarle de cosas; pero el consentimiento y la sobreprotección son la mayor desgracia que puede sucederle a un hijo, porque le impide crecer, le impide ser él mismo y le impide lograr lo más importante de la vida, como es, el conocimiento, la experiencia, la autosuficiencia y la libertad. |
El hijo consentido jamás se enterará de su desgracia porque no desarrolla suficiente conciencia de su situación, pero, de todos modos, será víctima del error de sus padres y pagará muy caro por ello, pues, la vida no perdona. |
El consentimiento crea una dependencia de por vida. La dependencia es alienante. Una persona dependiente carece de piso propio; es como vivir sobre arenas movedizas, nunca se sabe qué puede ocurrir, por lo cual, está condenado a vivir en una angustia permanente. |
La dependencia se opone radicalmente a los objetivos más importantes de la vida: El desarrollo y la libertad. |
La esencia de la vida es lucha, acción; a través de la cual, el ser humano crece, aprende y se adapta. Un hijo consentido no crece, ni aprende, ni se adapta, de modo que, a medida que pasan los años se vuelve más inútil y dependiente. Al igual que los parásitos, sólo podrá sobrevivir mientras alguien le proporcione alimento y protección, de modo que, el día que sus progenitores desaparezcan, le resultará difícil sobrevivir. |
Las personas sobreprotegidas suelen desarrollar una habilidad muy grande para manipular a los demás. Muchos matrimonios fracasan porque uno o ambos cónyuges tienen excesiva dosis de consentimiento y juegan al niño con la esperanza de que el cónyuge haga de padre y se responsabilice por él o por ella. |
El consentimiento es causa de muchas “enfermedades” psicológicas y somáticas. La persona consentida tiende a ser insegura, celosa, egoísta, perezosa, caprichosa y dominante. Estas “habilidades” las ejerce con tal sutileza que, el cónyuge no se entera de que está atrapado en un red invisible; pero nadie es tonto ni está dispuesto a sacrificarse por siempre. Se supone que el matrimonio es una relación presidida por el respeto, la justicia y el amor, de modo que, con el tiempo, la trampa queda al descubierto y el matrimonio naufraga. |
Las personas consentidas, con el fin de no enfrentar la vida, para la cual no están preparadas, tienden a somatizar la angustia, generando numerosas enfermedades, tales como, el asma, jaquecas, etc. Estas enfermedades se convierten en una excusa para evadir las responsabilidades y para mantener sometidas a las personas. |
Este comportamiento obedece a mecanismos subconscientes, por lo cual, la persona no se da cuenta de lo desadaptado de su conducta. |
Los padres, conscientes del daño que causa el consentimiento, deben enseñar a los hijos, desde niños, a responsabilizarse de sí mismos |
Observa a los animales. Ellos protegen y defienden a sus crías pero no les sobreprotegen; cada cría debe aprender a competir con los hermanos y a sobrevivir por sí misma. Los padres no tienen consideración especial con las crías débiles, porque saben que quien no aprende a sobrevivir hoy, no podrá sobrevivir mañana.
Deja que tu hijo sea el protagonista de su vida; proporciónale la orientación y el estímulo que necesita y luego, deja que luche y aprenda; que disfrute el sabor del triunfo y también la frustración del fracaso; de este modo aprenderá a saber qué lo que debe hacer en la vida. |
El consentimiento impide adquirir experiencia, constancia y voluntad; sin las cuales está condenado al fracaso. |
Cada vez que los padres resuelven a sus hijos las cosas cosas de las que ellos son responsables, les privan de la oportunidad de aprender, de crecer y de capacitarse para la vida; de modo que, los padres que deberían ser los mejores amigos de su hijo, se convierten en sus peores enemigos, al programarles para el fracaso. |
Entendemos que los padres no quieren que los hijos sufran ni fracasen; pero deben sabe que, el sufrimiento y fracaso que resulta del proceso de aprendizaje es lógico y, por tanto, no traumatiza. El fracaso que duele y traumatiza es el que sobreviene por no haber alcanzado los niveles adecuados de desarrollo y madurez; por tanto, no interfieras en la vida de tus hijos. Deja que aprendan a tiempo la lección de la vida. Te lo agradecerán; de lo contrario, no te perdonarán nunca. |
El hijo consentido carece de interés por el estudio y por toda actividad que exija esfuerzo. Sufre mucho porque su personalidad es débil y no está preparado para resolver las dificultades de la vida. En estas circunstancias surge el temor y se activan los mecanismos de defensa que pueden conducirle a la inhibición y por tanto, a desaprovechar oportunidades de desarrollo, de éxito y de felicidad, o bien, puede surgir la agresividad que le llevará a vivir enguerrillado de forma permanente. |
El verdadero amor y la verdadera inteligencia no crean ataduras. |
Los padres consentidores son inseguros y egoístas, pretenden retener a su hijo, sin darse cuenta de la magnitud del daño que le causan. Al final, el hijo necesita culpar a alguien y los primeros inculpados serán sus padres. |
¿Cómo ayudar al hijo sobreprotegido?
|
La receta es la misma que en el caso del hijo inmaduro. (Ver el tema siguiente) |
| |
|
|