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El hijo mayor

El primer hijo es esperado con mucha ilusión, pero los padres carecen de experiencia educativa, por lo cual cometen muchos errores.

Suelen ser muy exigentes con el hijo mayor, debido a las expectativas exageradas que tienen puestas en él. Lo presionan para que hable y camine lo antes posible. Esperan que sea un ejemplo en todos los aspectos, lo cual le incomoda y puede generar un sentimiento exagerado de responsabilidad y de culpa, al no satisfacer las expectativas de sus padres.

De forma casi automática los padres aplican las mismas recetas que sus padres les aplicaron a ellos porque son las únicas que conocen; pero resulta que la sociedad evoluciona y esas fórmulas no responden a las necesidades reales del hijo, lo cual puede generar conflictos externos e internos.
La educación ya es de por sí un labor árdua porque se trata de enseñarle a controlar los instintos y de inculcarle hábitos y disciplina que van en contra de la tendencia natual al libertinaje propia de todo ser humano.
Los padres son jóvenes y suelen carecer de paciencia. Se olvidan de cuando ellos eran pequeños. Olvidan que la educación es un proceso lento y quieren resultados rápidos, lo cual puede traumatizas sobre todo a los hijos lentos.
El hijo mayor tiende a imitar el lenguaje y las conductas de los adultos que le rodean, por tanto, "tenderá" a ser lógico, ordenado, disciplinado y responsable; pero también más rígido y menos sociable.
Cuando nace otro hijo, los padres desplazan su atención hacia él, lo cual produce al hijo mayor una sensación de abandono que le causa angustia y golpea con fuerza su autoestima.
Esta situación repercute en su carácter y en el rendimiento escolar.
Como consecuencia del nacimiento de un hermano muchos alumnos comienzan a tener ploblemas de adaptación y de rendimiento escolar, tienden a encerrarse en sí mismos y a perder el interés en el estudio. A través de esta conducta están enviando un S.O.S. a sus padres. Los padres que no entienden este mensaje suelen reaccionar de forma crítica, con lo cual empeoran la situación. Es importante que los padres le dediquen tiempo y atención , de lo contrario quedará golpeada su autoestima y su personaldiad por el resto de su vida.
Los padres suelen ser más permisivos con los hijos pequeños, lo cual es visto por el mayor como una injusticia que puede minar su autoestima y causar división y rencor entre los hermanos.
Toda esta dinámica señalada es básicamente incociente y puede pasar desapercibida, pero el daño que ocasiona a ambos hijos es grave, por lo cual, los padres deberían informarse a tiempo para actuar correctamente.