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Educación Democrática |
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El ser humano evoluciona constantemente en inteligencia, conciencia y libertad. |
Cada día los niños nacen más inteligentes y con un sentido muy desarrollado de la verdad y de la justicia. Para los niños, la única autoridad es la verdad y el amor. Esta realidad plantea serios problemas a los padres y maestros autoritarios, quienes observan atónitos, cómo sus hijos de 3 ó 4 años se enfrentan valientemente en actitud de reto. |
Los niños son muy sensibles y aceptan las normas y valores de los adultos cuando van acompañados de respeto y de amor pero se rebelan rabiosamente contra toda forma de autoritarismo y contra las normas y “valores” que no responden a sus necesidades. En el fondo, tienen razón; defienden su derecho a crecer sanos, inteligentes y libres; pero, la sociedad insensible, poderosa y represiva, irá controlando poco a poco, su espontaneidad, su curiosidad, su creatividad y hasta su conciencia, con el fin de programarlos de acuerdo a sus intereses, sin importarle el precio que deberán pagar a lo largo de su vida en forma de sufrimiento y frustración. Por este camino hemos pasado todos y pasarán tus hijos y los hijos de tus hijos a menos que tú rectifiques |
Los padres autoritarios reprimen la curiosidad y la libertad de sus hijos sin darse cuenta que también reprimen la inteligencia y la creatividad. |
Los padres liberales, llevados por el principio:” Dejar hacer” abandonan sus hijos a su propia suerte, privándoles del apoyo, del estímulo y de la orientación que necesitan. |
Los padres democráticos, dejan que sus hijos expresen con libertad sus ideas, sentimientos, inquietudes y temores; esta es la mejor forma de conocer lo que sienten y lo que piensan y de este modo establecer una buena relación. |
Pero los padres democráticos no son débiles ni consentidores, sino firmes y disciplinados; porque saben que el desarrollo y la libertad son una conquista personal que exige esfuerzo, constancia y responsabilidad; por esta razón, enseñan a sus hijos desde niños, a cumplir con sus deberes y a responsabilizarse de sus actos. |
La educación democrática exige un diálogo permanente. |
El diálogo tiene unas reglas: Nadie pierde y nadie se impone; mandan los hechos, la lógica y la realidad. |
Pero, nadie puede participar en el diálogo democrático si en su espíritu alberga rencor o egoísmo; es necesario hacer paz en el alma para estar abierto a la verdad. |
Todos somos hijos de una educación represiva, por lo cual, debemos trabajar mucho para convertir el diálogo en un hábito de todos los días. |
El diálogo es una aplicación del método socrático (razonamiento inductivo), que avanza hacia la verdad por medio de la observación, del análisis y del razonamiento gradual. De este modo, nadie es obligado por nadie; se impone la lógica de las cosas; cada uno se siente libre, responsable y protagonista de su propia vida. Esta experiencia ayuda a madurar, a expansionar la conciencia y a aceptar con alegría las responsabilidades y los retos de la vida, pues ellos son la gran oportunidad para crecer. |
Sin embargo, los complejos y temores nos hacen muy sensibles y tendemos a reaccionar en forma defensiva. En el momento del diálogo hay que centrarse en el hecho concreto y aportar razones y soluciones, dejando de lado los sentimientos, las culpas y las acusaciones. |
El diálogo es un proceso que exige un poco de psicología y mucho de buena voluntad. A través del diálogo se puede resolver todo y, lo que no se puede resolver por medio del diálogo, no se puede resolver de ninguna otra forma. |
El mundo avanza hacia la democracia y hacia la libertad y hacia todos los bienes que de ellas se derivan, pero sólo los más desarrollados disfrutan de estos bienes. |
El objetivo de la educación democrática se resume en tres palabras : Desarrollo, conciencia y libertad.. Esta es la única herencia segura que puedes dejar a tus hijos. |
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