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Causas de los temores, complejos, trauma
Los padres programan a sus hijos para el éxito o para el fracaso.
La ignorancia y el temor son los peores males; por esta razón dedicamos un capítulo extenso al origen, dinámica y solución de los temores, traumas y complejos
El miedo es un sentimiento natural que se convierte en temor, cuando la persona toma conciencia de los peligros que le amenazan y llega al pánico cuando llevado por la fantasía, imagina un final desastroso.
El miedo es natural, su función es la supervivencia; nos hace pensar, sopesar las posibilidades y evitar riesgos innecesarios. Es el principal acicate de la conducta humana. Todo lo que realiza el ser humano está orientado a sobrevivir, a crecer y a liberarse del temor y de todo lo que le causa angustia

Si bien el miedo es un sentimiento natural el temor es aprendido El tabú y el temor son las formas más primitivas de control.

Los temores, los traumas y los complejos nacen:

De una interpretación errónea de la vida,

De una fantasía no controlada

Del sometimiento pasivo a la autoridad.

De experiencias traumáticas.

Del condicionamiento social.

De una visión negativa de la vida.

Los temores son inconscientes, se aprenden en la primera infancia, por condicionamiento, en contra del cual, poco puede la razón.

Según Burk: “ La contradicción existente entre la naturaleza cobarde del hombre y la vida social, organizada en términos de competencia es la causa de tantos temores, complejos y enfermedades”.
Los temores se incrementan en tiempo de crisis.
Los temores y los complejos son como semillas; comienzan por echar raíces y luego se van apoderando del espacio mental.
Los temores, complejos y traumas grabados en la infancia jamás desaparecen y surgen cada vez que las personas necesitan tomar decisiones importantes.
Viven dentro de nosotros y se disfraza de mil formas. Están al acecho, preparados para atacar en cualquier momento, especialmente cuando se trata de tomar decisiones importantes.

Los primeros años son decisivos en la formación de la estructura de la personalidad; por tanto, los padres deben cuidar su conducta, su lenguaje y sus actitudes, para no causar daños irreversibles.

La imagen que el hijo se forma de sí mismo determina su forma de ser y de actuar, de aquí lo grave que resulta el etiquetar a los hijos con mensajes negativos, tales como: Eres perezoso, eres mentiroso, no sabes hacer nada bien ...porque estos mensajes se graban en el subconsciente y tienden a activarse convirtiéndose en realidad.
Los temores, complejos y traumas son distintos en apariencia pero la causa es la misma: Una educación crítica y represiva que ha limitado en crecimiento y la libertad y en consecuencia, ha reducido la autoestima y la confianza.
En todo problema humano hay un Padre crítico o consentidor, un Adulto poco desarrollado y un Niño falto de caricias ( reprimido o consentido); por tanto, la solución de cualquier problema comienza por una revisión del esquema mental de los padres y del hijo.