Cuando el niño fracasa en el uso de los mecanismos anteriores, intenta despertar la compasión de los demás. Para lograrlo, recurre a mecanismos de infantilización, fijación y hasta regresión. Es decir, deja de crecer o bien retrocede mentalmente a comportamientos propios de etapas anteriores. De esta forma, puede excusarse de hacer las cosas, evita correr riesgos y asumir responsabilidades; no está obligado a ser eficaz; puede culpar a los demás de sus fracasos. Los padres se preocuparán por él, lo cual es una forma de recibir caricias y de elevar la autoestima que necesita para vivir. |