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Temor a actuar |
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Todo niño es activo y curioso. El instinto le impulsa al conocimiento del mundo que le rodea. El mundo se le ofrece lleno de maravillas y es como una tentación, como un reto irresistible. El placer de descubrirlo es para el niño la aventura más maravillosa. |
Pero un niño activo, incomoda a los adultos, quienes indiferentes a las necesidades del niño, optan por reprimirlo. ¡No hagas! ¡No molestes! ¡Obedece!, ¡Respeta!. El niño, en forma progresiva, se va adaptando a las normas sociales. Ahora la sociedad le dice lo que debe pensar, cómo debe sentir y cómo debe actuar. |
Al adaptarse, pierde lo más valioso de sí mismo, como son la fantasía, la espontaneidad, la creatividad y la libertad. Ahora es un niño “adaptado” o mejor dicho “ alienado”, apto para convivir en una sociedad de sometidos. En adelante no tendrá la idea ni el interés por cambiar las cosas. Será un conformista y un mediocre más, de tantos que pueblan la tierra; defensor acérrimo del “orden establecido" |
Pasan los años y los niños se hacen hombres, ahora en cada hombre vive un niño reprimido, cargado de complejos, de tabúes y de temores; programado para ser represor de las futuras generaciones. |
La sociedad nos controla, como a robots, por medio de un control remoto, instalado en la mente cuando éramos niños. |
La vida es acción. La acción es necesaria para crecer, pero la acción conlleva el riesgo de fracasar y de ser herido por una sociedad, lista para criticar y condenar. |
Para protegerse de este temor, el ser humano recurre a un mecanismo inconsciente de defensa: La inhibición. Al no actuar, no se equivoca y por tanto, nadie podrá lastimarle. Pero la vida no perdona. La vida es acción y el hombre está obligado a aprender a través de la acción y debe aceptar el error como parte del aprendizaje. Lo peor que puede hacer un ser humano es inhibirse. |
Atrévete a actuar y defiende tu espacio físico y mental. Es tu derecho y es tu beber, si no lo haces, la vida y la sociedad te irán arrinconando hasta reducirte a la mínima expresión. Pero recuerda que, no se trata de una acción física sino de una acción que debe nacer de la inteligencia y de la personalidad. |
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